Combate de Poza de la Sal, 10-11 de febrero de 1813

Combate de Poza de la Sal, 10-11 de febrero de 1813

Combate de Poza de la Sal, 10-11 de febrero de 1813

El combate de Poza de la Sal (10-11 de febrero de 1813) vio a los guerrilleros españoles de Longa emboscar el cuartel general de la división de Palombini, que resistió hasta que llegaron los refuerzos y obligaron a los españoles a retirarse.

A principios de 1813, la división italiana del general Palombini, parte del ejército francés en España, recibió la orden de trasladarse desde Castilla la Vieja para unirse al Ejército del Norte, a fin de permitir que la brigada de Dumostier de la Guardia Joven regresara a Francia para participar en la próxima campaña en Alemania. Palombini comenzó a moverse en enero de 1813 y llegó a Burgos el 28 de enero. Desde allí escoltó un convoy que se dirigía de regreso a Francia a Vittoria. Una vez allí descubrió que las bandas guerrilleras de Longa y Mendizábal habían cortado el camino detrás de él. Palombini se vio obligado a dar media vuelta para intentar reabrir la importante carretera de Vittoria a Burgos.

Palombini no pudo encontrar a los españoles en el camino y decidió perseguirlos por el campo del norte. A finales del 10 de febrero había llegado a la localidad de Poza de la Sal, a poco más de 20 millas al norte / noreste de Burgos. Sin esperar ningún problema, colocó su cuartel general y 500 hombres en la ciudad, mientras que el resto de la división fue enviado al campo circundante para recolectar suministros.

Palombini se enfrentaba a uno de los comandantes guerrilleros españoles más capaces, Francisco Anchia y Urquiza, también conocido como Francisco de Longa. En 1812 fue nombrado coronel y comandó la División Ibérica, operando en la Cordillera Cantábrica, y pasó a ser general de brigada en 1814 y eventualmente a mariscal de campo, además de combatiendo en Vitoria.

Longa decidió aprovechar el peligroso aislamiento de Palombini. Dividió su fuerza en tres columnas, que luego avanzaron hacia la ciudad, pasando entre los diversos regimientos italianos en busca de alimento. Longa logró sorpresa total y capturó a varios prisioneros en su asalto inicial. Sin embargo, Palombini no entró en pánico. Reunió a las tropas restantes en una sola posición y se las arregló para resistir durante toda la noche. A la mañana siguiente, sus tropas ausentes acudieron en su ayuda y Longa se vio obligado a retirarse.

Después de este casi desastre, Longa abandonó la persecución de los españoles y reanudó su marcha para unirse al Ejército del Norte. Rescató una guarnición francesa aislada en Domingo Calzada y finalmente llegó a Bilbao, donde pudo relevar a Dumoustier. Esto también permitió que el comandante saliente del ejército, Generael Caffarelli, regresara a Francia y que el general Clausel asumiera su nuevo cargo como comandante del Ejército del Norte.

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